Los volcanes acumulan presión en silencio durante años antes de explotar violentamente. Son metáforas perfectas de la ira y el estrés reprimidos.
Si el volcán humea, es una advertencia de que tu presión emocional está peligrosamente alta. Si está en erupción, indica que ya has perdido los nervios o que se está produciendo una liberación emocional mayor y destructiva.